Descubrir —o reconocer— que estás siendo infiel puede generar una mezcla intensa de emociones: culpa, confusión, miedo, alivio, vergüenza, ambivalencia. Muchas personas llegan a terapia en este punto con una pregunta urgente: “¿Qué hago?” y con el deseo de resolver rápido una situación que internamente se siente con mucha tensión.

Antes de tomar decisiones impulsivas, conviene detenerse. La infidelidad no es solo un acto: es un síntoma relacional y personal que merece ser comprendido.

Cuando la infidelidad está activa, es frecuente pensar desde la urgencia:

-“Tengo que decidir ya”

-“No puedo seguir así”

-“Voy a perderlo todo”

-“Mejor no pensar y seguir”

El primer paso no es actuar: es entender. Sin justificar la conducta, sí es importante comprenderla. Algunas preguntas útiles para su comprensión:

-¿Qué estoy buscando en esta relación paralela que no estoy encontrando en mi vínculo principal?

-¿Es conexión emocional, validación, deseo, novedad, escape, sentirse visto/a?

-¿Estoy evitando un conflicto que no me atrevo a abrir en mi relación?

-¿Estoy en una relación que internamente ya siento terminada?

-¿Esto es algo puntual o un patrón repetido en mi historia?

La infidelidad nunca aparece “de la nada”. Suele tener contexto interno y vincular.

No existe una única salida correcta. Pero sí existen salidas más conscientes que otras y en terapia lo podemos ver conjuntamente : se puede cerrar o no la relación paralela, abrir o no conversación honesta con la pareja, evaluar si seguir o no en la relación..pero sobretodo hablaremos de ti, de qué dice la infidelidad de tu relación de pareja y de tus necesidades y patrones vinculares.